Esta innovadora terapia, creada por el psicoterapeuta alemán Bert Hellinger, cosecha cada vez más seguidores debido a sus rápidos e impactantes efectos. Permite representar y sanar los lazos con la familia y los ancestros y quitar bloqueos emocionales. Consigue en pocas sesiones, lo que la psicoterapia convencional tarda mucho más en lograr: acceder al origen de los traumas y conflictos.
Por la psicóloga clínica Margarita García Marqués, directora del Centro HARA y consteladora formada con el grupo de Joan Garriga y más tarde con Bert Hellinger.
¿Sabía que el 70 por ciento de los problemas psicológicos que nos afectan proceden de nuestra historia y relación familiares? ¿Conocía que los problemas actuales de la psique y las emociones se pueden solucionar, sacando a la luz y sanando nuestras raíces, es decir los vínculos con nuestros ancestros?
La familia, cuyos integrantes forman un complejo entramado en el que lo acontecido a las generaciones pasadas afecta a las actuales, es el campo de trabajo de las “constelaciones familiares” (CFs), una innovadora dinámica grupal con la que sale a la luz y se abordan las causas del problema que presenta una persona.
Las CFs son una forma de tomar conciencia de forma rápida de los procesos personales y de encontrar la solución, que al ser representada y expuesta, entra dentro de nosotros, como una semilla cae en la tierra fértil. Sólo es cuestión de tiempo que produzca sus frutos y empecemos a ver cómo se van recolocando las cosas en nuestro interior.
Es impactante lo que sucede durante una sesión de CFs, cuyo alcance no se limita a la persona que realiza su constelación, sino que también ayuda a que se mueva, recoloque y reequilibre todo su sistema familiar, el cual puede compararse con una vasta constelación, en la que los astros son los parientes que interactúan unos con los otros.
El método de las CFs se fundamenta en trabajar con representantes, y en grupos de una veintena de personas, durante varias horas, generalmente a lo largo de una mañana o tarde, con la guía de un “constelador” o “consteladora”: el profesional encargado de conducir, orientar y resolver toda la actividad.
UNA SESIÓN POR DENTRO
En una CF, cada uno de los integrantes del grupo expone brevemente a los demás y sin entrar en demasiados detalles, un problema determinado -trauma, conflicto, problema psicológico o cualquier situación o sentimiento que lo limite o le cause malestar- para “constelarlo”. Se trata de la persona que “constela”, es decir el “constelado”.
A continuación, elige a una serie de asistentes para que representen a los distintos familiares involucrados en el problema que quiere aclarar y resolver: principalmente padres, hermanos, hijos y familiares más cercanos, que guardan la relación más directa con aquello que se quiere “constelar”.
Los representantes son situados en el centro de la sala. Después, el propio constelado, en posición centrada, los coge por los hombros y los posiciona donde ‘siente’ que es el lugar adecuado de cada persona en el espacio, mientras el “constelador” y el resto del grupo, permanecen sentados a su alrededor.
A continuación, los representantes “se dejan llevar” por lo que sienten, sintonizando con lo que están representando, y empiezan a moverse de forma lenta y centrada, reposicionándose libremente. Así, comienza a desarrollarse espontáneamente y sin palabras, una representación que expone con dramatismo las relaciones, conflictos, afinidades y rechazos entre los distintos familiares representados.
LA OTRA HERENCIA DE LAS FAMILIAS
Abortos, abusos, pérdidas de seres queridos, abandonos, peleas, separaciones traumáticas, traiciones, infidelidades, muertes, injusticias. Son algunos de los factores que generan los conflictos no resueltos en las familias, que sus integrantes “heredan” y que suelen aparecen durante esta reveladora “sesión de teatro terapéutico” cuyos hilos parecen movidos por algo superior y a la vez colectivo.
La violencia (guerras, asesinatos, suicidios, luchas de poder), los accidentes fatales, la exclusión de personas de la familia, la inversión del orden jerárquico dentro del seno familiar y los secretos familiares (relaciones vinculantes extramaritales, hijos no reconocidos, crímenes) son otros factores que alteran la dinámica del sistema familiar durante generaciones, y que se ven representados en las CFs.
Lo más impactante y uno de los grandes “misterios” de esta dramatización totalmente libre, espontánea e intuitiva es que va exponiendo la dinámica del sistema familiar, como si fuera una obra de teatro improvisada. A través suyo, se revelan infinidad de hechos, situaciones, vínculos y aversiones, que permanecían ocultos, olvidados o tapados por la propia familia.
En la representación se puede observar en fluida acción, lo que algunos denominan el “Gran Alma”, algo así como el inconsciente colectivo de la familia.
Estas situaciones o sucesos de la biografía familiar “de los que no se habla” o que se desconocían y salen a la luz al ser representados, siguen afectando a las generaciones actuales, produciéndoles bloqueos emocionales y psicológicos.
Las experiencias y relaciones familiares están en el origen de una variada gama de problemas de la persona, desde dificultades para relacionarse, vivir en pareja o prosperar, hasta el enfrentamiento o alejamiento de un ser querido, pasando por las adicciones o la comida compulsiva, traumatismos y hasta muertes prematuras o accidentales. También influyen en la aparición de ciertas enfermedades y comportamientos difíciles o destructivos.
CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA
En esa representación, la persona “constelada” reconoce como verdaderas -a veces con nitidez y otras intuitivamente- escenas o situaciones de su propia vida o la de su familia, incluso concernientes a generaciones anteriores o lejanas en el tiempo.
El “constelador”, por su parte, ayuda a que el “constelado” interprete la situación representada en la sala, y si es necesario convoca a representantes de otros familiares más lejanos (abuelos, bisabuelos, tíos, etc.) cuando hacen falta más elementos para completar su sistema familiar y ver como funciona.
Gracias a esta técnica, una hija que intenta averiguar a que se debe la falta de cariño y atención que muestra su madre hacia ella, puede descubrir que la “ausencia” de su progenitora, obedece a la muerte prematura de una bisabuela, la cual determinó que su abuela creciera “sin madre”, y trasmitiera esa ausencia emocional a las siguientes generaciones de mujeres.
Un padre que vive enfrentado con su hijo, puede descubrir que detrás de la rabia, el rechazo y el odio que exhibe su descendiente contra él, se halla el resentimiento contra los hombres de varias generaciones de mujeres, comenzando por su propia madre, las cuales han sido vejadas y maltratadas en su familia, por los varones, a lo largo de varias generaciones anteriores.
El sólo hecho de ver lo que ha ocurrido en la familia y lo que ahora ocurre y cómo nos afecta, es profundamente sanador, junto con frases sanadoras que se necesitan para recolocar el sistema, ya que a menudo adoptamos formas de ser, sentir, pensar o actuar, que heredamos de nuestros familiares, incluso trasmitidas de una generación a otra. Las repetimos inadvertidamente, aunque en realidad no nos atañen.
Tras la constelación, después ver y entender las raíces de su problema, en la persona “constelada” se inicia un proceso de transformación y asimilación, que puede durar semanas.
Comienzan a surgir cambios, desaparecen automatismos de acción o pensamiento, se desanudan algunos bloqueos, desaparecen ciertas conductas reactivas o excesivas, se liberan energías contenidas, y se inicia un círculo virtuoso, en el que se tiende al bienestar y la expansión en vez de hacia el malestar y la represión, como venía sucediendo antes.
Cada constelación no sólo resulta beneficiosa para las personas “consteladas” y los “representantes”, sino incluso para todos los asistentes, aunque no participen activamente en la sesión.
Ello se debe a que las CFs reflejan situaciones, emociones, relaciones y sentimientos, comunes a todas las familias, y en definitiva a todas las personas, la Gran Familia humana. Todo aquel que las presencia entra en sintonía con “los movimientos del alma” que allí se producen, lo cual a su vez genera movimientos internos y una corriente sanadora en esa persona.
EL “GRAN ALMA” EN ACCIÓN
Las Constelaciones de Hellinger son una terapia sistémica (en este caso el sistema es familiar) que busca las raíces de los problemas considerando a todos los miembros del grupo, sus circunstancias y los hechos trágicos acaecidos a sus miembros.
Las CFs parten de la base de que el individuo no está aislado, sino que forma parte de un orden mayor al que pertenece: el “Gran alma” familiar. Esa pertenencia influye decisivamente en la persona y condiciona su percepción de la vida y su forma de relacionarse.
Toda familia tiene una conciencia común o “Gran alma”. Movidos por la historia familiar y sin saberlo, a veces nos vemos arrastrados por implicaciones sistémicas que pueden manifestarse hoy en problema de salud, dificultades en la relación de pareja, conflicto en el trabajo o con algún miembro del sistema familiar, o dificultades con los hijos o los padres, etc.
Según Hellinger, todos somos miembros de una familia y estamos ligados por profundos lazos de amor y lealtad. En muchos casos, este amor que nos puede llevar a la felicidad, nos puede traer desdicha y enfermedad.
El psicoterapeuta germano observó las dinámicas que conllevan identificaciones e implicaciones de una generación a la siguiente, repitiendo sucesos dolorosos en los miembros como la muerte temprana, un ser expulsado u olvidado del sistema, injusticias y desequilibrios en el dar y recibir…, que pueden tener efectos en generaciones posteriores de manera inconsciente.
Durante la constelación, las dinámicas e implicaciones salen a la luz, y al poner orden en el sistema, surgen soluciones que restablecen el orden que permite fluir el amor, el bienestar y el alivio de todos los componentes de la familia, saliendo a la luz soluciones sanadoras
Margarita García Marqués
Foto 1: Family In Abstract Background,
by jscreationzs (www.freedigitalphotos.net)
Foto 2: “New Parents”, by healingdream
(www.freedigitalphotos.net)
Foto 3: “Silhouette 3D”, by Francesco Marino (www.freedigitalphotos.net)
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